Oaxaca es fiesta, diversión y cultura los 365 días del año.

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Por: Ezequiel Gomez Leyva.

La mayoría de los pueblos de Oaxaca se sienten orgullosos de sus tradiciones, de sus orígenes y de las artesanías que elaboran, que van desde bordados y tejidos, tapetes de lana, ollas de barro de diferentes colores, rojo, verde y negro hasta hilados de lo más sofisticado.

De los 570 municipios que integran el estado de Oaxaca, podemos decir sin temor a equivocarnos que todos poseen un talento especial y una habilidad que los hace sorprendentemente creativos.

Es real la frase que se ha acuñado desde hace mucho tiempo de que “en Oaxaca levantas una piedra y encuentras un artista”.

Desde pintores, tejedores, músicos, sanadores,  cocineras y cocineros tradicionales, y un interminable etcétera, Oaxaca ofrece al mundo día con día una historia nueva que contar y vivirla.

Tan solo las calendas y las fiestas de mayordomías ofrecen una algarabía inusitada, con marmotas, canastas de flores, cohetes y comidas variadas acompañadas casi siempre con mezcal típico de las comunidades productoras de este elixir espirituoso.

 

Lugares accesibles para el turismo, por ejemplo, Santiago Matatlán, San Dionisio Ocotepec, Teotitlan del valle, que además de elaborar tapetes de lana, fabrica mezcal artesanal, lugares ubicados en el valle de Tlacolula, por la carretera al Istmo de Tehuantepec; por la zona sur rumbo a Puerto Escondido, se puede visitar, Sola de Vega, Santiago minas, San Juan Lachao, San Pedro Juchatengo y por la zona de Miahuatlán, iniciando en Ocotlán de Morelos, cuna del pintor Rodolfo Morales, los Coatlánes, Ejutla, Coatecas altas, San Luis Amatlán  y otras poblaciones.

Los días de mercado se suceden día tras día, los lunes en Miahuatlán de Profirió Díaz, el martes en comunidades más alejadas, el miércoles en la Villa de Etla, el jueves en Zaachila, el viernes en Ocotlán y en San Antonino Castillo Velasco, el sábado en la capital y el domingo en Tlacolula, por citar los diferentes días de la semana, pero en todo el estado en diferentes días se puede asistir a ese ritual de compra venta e intercambio, haciendo mención que todavía en algunas poblaciones más apartadas de la sierra Juárez, sierra mixe, la mixteca o la costa todavía se practica el trueque, ya sea en día de plaza o de manera cotidiana.

Así podemos pasarnos los 365 días del año conociendo este bello estado, que a pesar del tiempo y las condiciones climáticas y el mal estado de muchas carreteras por falta de mantenimiento e interés, sigue ofreciendo una fiesta diaria aún hasta en los días de lluvia o de calor extremo.

 

Y si de artesanías se trata no podemos dejar de hablar  de la cuchillería de Ocotlán, las figuras de carrizo, la filigrana oaxaqueña, reconocida y premiada  a nivel mundial, la mantelería, hecha en telares de pedal, la talabartería, los huaraches tejidos, los cinturones de piel bordados con pita de maguey, y otros cientos de productos elaborados por manos oaxaqueñas, maestros del arte popular, que ofrecen al mundo, y que muchas veces son artículos utilitarios en muchas poblaciones de este estado lleno de colores, olores y sabores que deleitan la vista, los oídos y el paladar más exigente.

 

En el actual territorio Oaxaqueño conviven 18 grupos étnicos, de los 65 que hay en México, tiene 570 municipios, lo que la hace la entidad con mayor diversidad étnica y lingüística de México, sin embargo, Oaxaca es uno de los tres estados con un índice muy alto de marginación, por lo que cada año según datos del INEGI, 400 mil oaxaqueños aproximadamente emigran al norte de México con la intención de cruzar la frontera con Estados Unidos.

 

Eso no es pretexto para visitarla, más bien, es la razón para venir a conocer este estado con la mayor biodiversidad cultural, lingüística y gastronómica que ofrece a propios y extraños cada día, de manera hospitalaria, y con todo el corazón, provocando que 365 días del año sean pocos para conocerlo, disfrutarlo y amarlo, y tener todos los días una fiesta de diversión, cultura, olor y sabor.

 

 

Texto y fotos: www.agenciaeze.com